Desarrollo
de una educación flexible, dinámica e innovadora.
El
uso de las tecnologías de la información, de la comunicación (TIC) y el
desarrollo de las aplicaciones informáticas en el diseño de espacios educativos
virtuales y materiales multimedia de contenido curricular, provocan la
evolución de una nueva modalidad educativa, flexible, dinámica, llamativa e
innovadora para los discentes. En donde se desarrollan los procesos formativos
de manera virtual, no presencial en las aulas. Un aula virtual se crea con
medios tecnológicos e informáticos, muy atractivos para el discente generando
una mayor disponibilidad para el aprendizaje y se abastece de diferentes recursos
tecnológicos de la información y la comunicación, para proporcionar los
contenidos al alumnado de una forma más dinámica y ofrecer medios de
comunicación flexible e innovador a los miembros del aula virtual.
La
educación virtual no como el único instrumento, pero si
uno de los más eficientes, para disminuir
las brechas sociales del siglo XXI.
En los últimos años nuestra sociedad ha
estado marcada por grandes descubrimientos en el área de la tecnología
impactando en la salud, comercio, industria y la educación no ha sido la
excepción.
La educación virtual
la debemos de observar no como un elemento homogenizador que
olvida la existencia de diferencias sociales y económicas en los cuales
los individuos están inmersos.
La educación virtual es una
oportunidad de desarrollar al máximo las habilidades
del discente,
con miras a una sociedad más equitativa y evitar la exclusión social, siendo la educación
un motor transmisor de
valores socialmente aceptados, como el respeto,
la responsabilidad, toleración y la cooperación, estimulando la solidaridad. Por lo anterior dependiendo de
nuestra posición o conocimientos en la actualidad, somos aceptados o bien
discriminados por la sociedad.
La UNESCO en 1990 declara a la educación
como:
“la
esperanza frente a la erradicación de la pobreza, la creación de culturas
auténticamente democráticas, la estabilidad política y un desarrollo que
refleje el disfrute equitativo de los derechos de todas las personas” (UNESCO 1990:26)
Recordemos que bajo
este mismo tema, los derechos humanos como legado social nos obliga a gestar como docentes acciones que permitan una educación inclusiva que no
solo se ajuste a la realidad de los grupos humanos (competencias del siglo XXI), sino que sea un medio de protección a la niñez y
adolescencia (eliminar las brechas sociales). Y una forma innovadora de lograr esto es por medio de la
educación virtual, que es una llave al éxito del siglo XXI.
Aprender a conocer y aprender a
hacer, aprender a vivir juntos y aprender a vivir con los demás.
Estas son algunos de las
competencias que deben tener los discentes del siglo XXI y que son habilidades
que se desarrollan en un aula virtual si se estructura una propuesta didáctica,
pesando en enseñarle al estudiante a aprender a aprender y a desarrollar un
aprendizaje cooperativo con los demás.
En la actualidad este cambio de
aulas pasivas a aulas activas, es una necesidad ya que la institución educativa
como un todo debe transformarse,
para que los estudiantes dejen de ver el aula como un mundo conflictivo, autoritario y con frecuencia juzgados.
Cambian las tecnologías cambia la
sociedad, sin embargo los estudiantes no ven el cambio en las propuestas
didácticas que se desarrollan en la educación, siendo solo
repetidores pasivo y sin tener una participación activa, tomando como punto de partida
lo que piensa y de ahí iniciar un proceso de construcción propio.
Con lo anterior podríamos argumentar
que los estudiantes observan un cambio en su ambiente, pero no en las
estrategias desarrolladas por los docentes, para responder a esa necesidad de
cambio.
Las
aulas virtuales se convierten en un recurso de apoyo para lograr este cambio y
el desarrollo de las competencias del siglo XXI, si se cuenta con una buena
mediación para lograr una efectiva inclusión de las aulas virtuales, como
recurso de apoyo al proceso de enseñanza aprendizaje.
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